Tablas del Plan Divino
‘Abdu’l-Bahá · 1916–1917

Resumen de las Tablas del Plan Divino

Voy a tratar cada una de las catorce Tablas como una sección, siguiendo la estructura del libro. Las primeras ocho fueron reveladas entre el 26 de marzo y el 22 de abril de 1916, y las seis últimas entre el 2 de febrero y el 8 de marzo de 1917.

Se puede percibir una arquitectura muy clara en la obra: las Tablas 1–5 asignan responsabilidades regionales; la 6 amplía el campo a todo el hemisferio occidental; la 7 lo extiende al mundo entero; la 8 establece las condiciones espirituales y los medios prácticos necesarios para cumplir esa misión; las Tablas 9–13 vuelven a las distintas regiones con una segunda serie de orientaciones más profundas; y la 14 culmina en la unidad de la humanidad como método y finalidad última del Plan.

Leer el texto completo → Las catorce Tablas íntegras, en la traducción aprobada al castellano.

Tabla 1

Tabla a los bahá’ís de los Estados del Nordeste

Objetivo: Llevar sistemáticamente la Fe a las ciudades del Nordeste donde todavía no se ha establecido, confiando en la asistencia divina más que en la propia capacidad.

‘Abdu’l-Bahá describe los Estados del Nordeste como un terreno especialmente fértil. Los creyentes han de convertirse en “agricultores celestiales”, viajando a aquellas ciudades donde las enseñanzas todavía no son conocidas y sembrando allí la semilla divina.

Una idea que se repite es que esfuerzos aparentemente pequeños pueden producir consecuencias inmensas: una sola semilla puede generar muchas cosechas y una sola persona puede llegar a ser causa del despertar espiritual de todo un pueblo.

Por eso, el creyente no debería medir la tarea según sus propias capacidades, sino según el poder de las confirmaciones divinas.

Idea central: Andá allí donde la Fe todavía no está establecida; sembrá la semilla y no te dejes intimidar por tus propias limitaciones.

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Tabla 2

Tabla a los bahá’ís de los Estados del Sur

Objetivo: Establecer la Fe en todos los Estados del Sur mediante viajes personales o enviando maestros capaces a aquellos lugares donde todavía hay pocos creyentes.

El servicio adquiere aquí el sentido de una verdadera celebración espiritual: todo día dedicado al recuerdo de Dios, a enseñar y a llamar a las personas hacia el Reino puede convertirse, en cierto sentido, en un día de fiesta.

‘Abdu’l-Bahá destaca el enorme valor de guiar aun a una sola alma y vuelve a emplear la imagen del agricultor que siembra en tierra fértil.

Los creyentes del Sur son llamados a realizar el mayor esfuerzo y demostrar una gran magnanimidad, especialmente porque gran parte de esa región todavía no había sido alcanzada por las enseñanzas.

Idea central: Enseñar es en sí mismo una celebración espiritual, y ningún esfuerzo por despertar a otra alma es insignificante.

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Tabla 3

Tabla a los bahá’ís de los Estados Centrales

Objetivo: Llevar una enseñanza sistemática a los Estados Centrales que han recibido poca atención, enviando repetidamente maestros desprendidos y espiritualmente atraídos a esas regiones.

‘Abdu’l-Bahá distingue entre aquellos estados donde ya existen comunidades bahá’ís activas y aquellos donde las enseñanzas todavía no han sido proclamadas de manera sistemática y entusiasta.

La respuesta debe ser deliberada: personas capacitadas han de viajar por esos estados, sacrificarse en el servicio y sembrar las semillas divinas.

La perseverancia es esencial. Los creyentes no deben perder el ánimo, sino aumentar continuamente sus esfuerzos.

Idea central: Un crecimiento desigual requiere expansión sistemática, no una espera pasiva.

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Tabla 4

Tabla a los bahá’ís de los Estados del Oeste

Objetivo: Llevar las enseñanzas a los Estados del Oeste todavía no alcanzados y convertir esta expansión en un medio para difundir los principios de paz y reconciliación.

Se pide a los creyentes que viajen personalmente o envíen a otros a aquellos estados donde la “lámpara del amor de Dios” todavía no haya sido suficientemente encendida.

‘Abdu’l-Bahá vincula directamente este esfuerzo de enseñanza con la crisis de la Primera Guerra Mundial. La humanidad necesita urgentemente los principios de paz universal que Él había proclamado durante sus viajes por América.

Esta empresa requiere una gran magnanimidad fortalecida por las confirmaciones divinas.

Idea central: La difusión de la Fe y el establecimiento de la paz forman parte de una misma obra.

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Tabla 5

Tabla a los bahá’ís de Canadá y Groenlandia

Objetivo: Extender la Fe por todo Canadá, las regiones árticas y Groenlandia, de modo que ninguna población quede excluida de la luz de la unidad.

El alcance de la misión se extiende ahora más allá de los grandes centros de población.

‘Abdu’l-Bahá llama a creyentes abnegados a levantarse por todo Canadá y dirige específicamente la atención hacia los pueblos del norte y Groenlandia.

El fundamento teológico es importante: toda la tierra está destinada a iluminarse con la luz de la unidad divina. Por lo tanto, los pueblos geográficamente remotos no pueden ser considerados periféricos al Plan.

Esto exige esfuerzos extraordinarios.

Idea central: El Plan es universal; la distancia geográfica no es motivo para que ningún pueblo quede fuera de su alcance.

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La gran expansión del Plan

Tabla 6

Tabla a los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá

Objetivo: Ampliar el esfuerzo de enseñanza norteamericano hasta convertirlo en una campaña espiritual consciente que abarque todo el hemisferio occidental.

Éste es uno de los grandes puntos de inflexión del libro.

‘Abdu’l-Bahá menciona Alaska, México, América Central, el Caribe y prácticamente todos los países de América del Sur, incluida la Argentina.

Le concede particular importancia a Panamá por su posición geográfica, que conecta los mundos del Atlántico y del Pacífico.

También ofrece instrucciones muy prácticas. Los maestros deberían conocer los idiomas de los pueblos a los que sirven —se menciona expresamente el castellano para México y América Central— y, antes que nada, deberían encarnar ellos mismos las enseñanzas.

‘Abdu’l-Bahá dedica además especial atención a los pueblos indígenas de las Américas y anticipa extraordinarias capacidades espirituales si reciben educación y orientación.

Los creyentes son llamados a desprenderse de sus apegos y convertirse en instrumentos por medio de los cuales la vida espiritual pueda llegar a otros.

Idea central: Norteamérica no es el destino final del Plan, sino una base desde la cual debe alcanzarse todo el hemisferio.

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Tabla 7

Tabla a los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá

Objetivo: Transformar a la comunidad bahá’í norteamericana, de una comunidad continental, en un instrumento para la difusión mundial de la Fe.

El horizonte geográfico se vuelve de repente global.

‘Abdu’l-Bahá llama a los creyentes a llevar las enseñanzas a las islas del Pacífico, Australia, Nueva Zelanda, Japón, China, Corea, India, el Sudeste Asiático, África y Europa.

Los maestros deberían conocer los idiomas locales, y la literatura bahá’í debería ser traducida o preparada en las lenguas de esos países.

La Primera Guerra Mundial aparece como una circunstancia que ha generado una profunda receptividad hacia los principios de paz universal y unidad humana.

‘Abdu’l-Bahá contrasta una vida dedicada simplemente al bienestar material con el verdadero propósito de la existencia humana: adquirir perfecciones espirituales y servir al progreso de la civilización.

También presenta a pioneros individuales, como Agnes Alexander, como ejemplo de lo que una sola persona sostenida por las confirmaciones divinas puede llegar a realizar.

Idea central: El Plan Divino es, en última instancia, planetario: los creyentes norteamericanos están llamados a convertirse en ciudadanos y maestros del mundo.

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Tabla 8

Tabla a los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá

Objetivo: Definir las cualidades espirituales, las condiciones comunitarias y los métodos prácticos necesarios para que el Plan Divino mundial pueda tener éxito.

Esta Tabla podría considerarse el corazón metodológico de todo el libro.

‘Abdu’l-Bahá describe a los “Apóstoles de Bahá’u’lláh” como almas transformadas por el amor a Bahá’u’lláh y capaces, mediante las confirmaciones divinas, de ejercer una extraordinaria influencia espiritual.

Pero alcanzar tal condición depende de requisitos concretos.

Se destacan tres condiciones fundamentales:

  1. Firmeza en la Alianza: salvaguarda de la unidad de la comunidad bahá’í.
  2. Amor y compañerismo entre los creyentes: la unidad no debe ser meramente organizativa, sino un vínculo espiritual profundo.
  3. Enseñanza y viajes continuos con completo desprendimiento: quienes enseñan necesitan pureza de intención, independencia de los intereses mundanos y confianza en Dios.

Luego la Tabla adquiere un carácter sorprendentemente práctico: establecer clases para formar a jóvenes creyentes, estudiar las pruebas y la historia de la Fe, crear comités de traducción, publicar literatura en todo el mundo, sostener publicaciones bahá’ís, aprender idiomas extranjeros y evitar las disputas.

Cuando una diferencia de opinión se transforma en contienda, la propia disputa destruye el propósito espiritual de la empresa.

El objetivo que sostiene toda esta actividad es la unidad de la humanidad y la paz universal.

Idea central: El Plan no puede cumplirse solamente mediante expansión geográfica; las personas que lo llevan adelante tienen que transformarse ellas mismas.

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El segundo ciclo regional — 1917

Tabla 9

Tabla a los bahá’ís de los Estados del Nordeste

Objetivo: Cultivar y multiplicar las semillas espirituales ya sembradas en el Nordeste, convirtiendo la obra anterior de ‘Abdu’l-Bahá en cosechas abundantes.

‘Abdu’l-Bahá habla ahora del Nordeste como una región espiritualmente privilegiada porque allí la Fe ya ha echado raíces y porque Él mismo recorrió extensamente esa zona.

Pero el privilegio trae consigo responsabilidad.

Las semillas que Él sembró tienen que ser regadas y cultivadas por los creyentes para que las regiones orientales y occidentales de América puedan experimentar una transformación espiritual.

Idea central: Recibir las enseñanzas genera la responsabilidad de cultivarlas hasta que puedan reproducirse y extenderse.

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Tabla 10

Tabla a los bahá’ís de los Estados del Sur

Objetivo: Despertar a los creyentes del Sur a un sacrificio extraordinario y una acción vigorosa para que los principios divinos —especialmente la unidad humana, la justicia y el amor universal— puedan transformar la sociedad.

Esta Tabla está marcada por un fuerte sentido de urgencia.

‘Abdu’l-Bahá pide a los creyentes que no permanezcan inactivos ni aferrados al descanso, las posesiones o la seguridad material.

Recuerda cómo un solo discípulo de Cristo contribuyó a transformar Armenia, como ejemplo de lo que una sola persona confirmada espiritualmente puede lograr.

El esfuerzo de enseñanza debe tener un espíritu universal.

Su propósito no es simplemente aumentar el número de creyentes, sino establecer la unidad de la humanidad y demostrar una “política divina” caracterizada por la justicia y la bondad hacia todos, libre de prejuicios.

Por lo tanto, quien enseña debe reunir desprendimiento, valentía, pureza de intención y elocuencia.

Idea central: Una sociedad transformada requiere personas transformadas que estén dispuestas a sacrificar su comodidad en favor de la fraternidad universal.

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Tabla 11

Tabla a los bahá’ís de los Estados Centrales

Objetivo: Convertir a los Estados Centrales —y especialmente a Chicago— en un corazón espiritual capaz de enviar oleadas de unidad y enseñanza por toda América.

‘Abdu’l-Bahá compara los Estados Centrales con el corazón de América: si el corazón se fortalece, todo el cuerpo se beneficia.

Chicago recibe especial atención debido a su papel histórico en el desarrollo de la comunidad bahá’í estadounidense: las primeras actividades de enseñanza, las visitas de ‘Abdu’l-Bahá, el Mashriqu’l-Adhkár, las convenciones, las publicaciones y Star of the West.

Pero las distinciones del pasado deben traducirse en servicio futuro.

Los creyentes son llamados a intensificar su unidad, concordia y propósito común, y a enviar maestros espiritualmente capacitados a las ciudades y pueblos de los Estados Centrales.

Si lo hacen, América puede convertirse en un centro desde el cual irradie un gran poder espiritual.

Idea central: Un centro espiritual no existe para su propio prestigio, sino para irradiar vida hacia todo el cuerpo que lo rodea.

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Tabla 12

Tabla a los bahá’ís de los Estados del Oeste

Objetivo: Hacer que California y los Estados del Oeste se asemejen espiritualmente a Tierra Santa, no sólo por su belleza natural, sino convirtiéndose en una región desde la cual las enseñanzas divinas se difundan hacia el mundo.

‘Abdu’l-Bahá desarrolla una extensa comparación entre California y Palestina.

Ya que California tiene ciertas semejanzas naturales con Tierra Santa, Él expresa el deseo de que adquiera también una “semejanza ideal”: que se convierta en una fuente desde la cual el Espíritu Santo, la unidad humana y la paz universal se extiendan por América y, con el tiempo, hacia Europa y África.

En términos prácticos, deberían establecerse reuniones de enseñanza y enviarse maestros sabios a ciudades y pueblos.

Esos maestros deben ser espiritualmente radiantes, firmes, abnegados y desprendidos de la preocupación por la comodidad material.

Idea central: La verdadera distinción de una región está en convertirse en una fuente de civilización espiritual.

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Tabla 13

Tabla a los bahá’ís de Canadá y Groenlandia

Objetivo: Despertar a los bahá’ís canadienses a la extraordinaria misión espiritual de Canadá y movilizarlos para difundir la Fe por Canadá, Groenlandia y más allá.

‘Abdu’l-Bahá recuerda su visita a Montreal.

Le habían advertido que los prejuicios religiosos harían que la ciudad fuera poco receptiva, pero encontró precisamente lo contrario: se abrieron puertas y encontró corazones receptivos.

A partir de esto, anticipa que Montreal podría llegar a convertirse en un centro desde el cual la “melodía del Reino” se difunda ampliamente.

Les dice a los creyentes canadienses que no se desanimen por ser pocos. La fecundidad espiritual importa más que la cantidad.

Reitera la extraordinaria grandeza del futuro material y espiritual de Canadá y exhorta a los creyentes a evitar el apego a la comodidad, iluminarse cada vez más y enviar maestros por todo Canadá y hacia Groenlandia.

La Tabla vuelve entonces a la transformación de quien enseña.

Las personas dedicadas a la enseñanza deben experimentar una especie de renacimiento espiritual: liberarse de los defectos del mundo de la naturaleza, animarse con el amor de Dios y el Espíritu Santo, y adquirir la capacidad de vivificar espiritualmente a otros.

Idea central: Los números pequeños no tienen importancia cuando individuos espiritualmente transformados se convierten en centros de influencia divina.

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Tabla 14

Tabla a los bahá’ís de los Estados Unidos y Canadá

Objetivo: Unir a los creyentes alrededor de las enseñanzas divinas como el verdadero “Centro Colectivo” de la humanidad y llevar ese poder unificador por todo el hemisferio occidental.

Esta última Tabla proporciona la culminación teológica del Plan.

Los seres humanos forman muchos tipos de centros colectivos: la nación, el patriotismo, las alianzas políticas, los intereses comunes.

Pero estos centros son temporales.

‘Abdu’l-Bahá explica que el Centro Colectivo duradero son las enseñanzas divinas, porque pueden armonizar Oriente y Occidente, Norte y Sur, distintas razas, culturas, temperamentos e ideas.

Su imagen del jardín es especialmente importante: la unidad no significa uniformidad.

Las flores de diferentes colores y formas hacen más hermoso un jardín. Del mismo modo, la diversidad de pensamientos, temperamentos y características humanas se vuelve hermosa cuando está unida alrededor de un centro espiritual común.

Solamente el poder de la Palabra de Dios puede, en última instancia, armonizar esas diferencias.

Luego la Tabla convierte este principio en acción.

Los creyentes deberían viajar por Alaska, México, América Central, América del Sur y el Caribe.

Panamá recibe nuevamente una atención especial porque su ubicación geográfica simboliza la unión de Oriente y Occidente, Norte y Sur.

La finalidad de todo este movimiento es, en última instancia, establecer afinidad entre los corazones de toda la humanidad.

Idea central: El objetivo último del Plan Divino no es cubrir territorios geográficos, sino lograr la unificación espiritual de la humanidad en toda su diversidad.

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El libro como una sola progresión

Si leemos las Tablas del Plan Divino como un único argumento, vemos una serie de círculos que se van ampliando:

El propósito más profundo del Plan

Algo que se vuelve especialmente claro al leer las catorce Tablas como un conjunto es que la difusión internacional de la Fe no se presenta simplemente como un fin en sí mismo. Es un medio mediante el cual puede producirse una transformación mucho más profunda de la sociedad humana.

El Plan lleva deliberadamente a los creyentes más allá de sus propias ciudades, regiones, naciones, idiomas y culturas. Son llamados a viajar, aprender idiomas, traducir las enseñanzas, encontrarse con diferentes pueblos, establecer lazos de fraternidad y crear comunidades fundadas en una identidad espiritual común. El carácter internacional de la obra es, por lo tanto, esencial a su propósito.

Esto se vuelve particularmente claro en las Tablas 8 y 12. La labor práctica de enseñanza está vinculada con la transformación espiritual de quienes la llevan adelante y, más allá de eso, con la unidad de los pueblos, la reconciliación entre grupos anteriormente separados, la unidad de la humanidad y la paz universal. Quien enseña debe primero desarrollar cualidades de desprendimiento, amor, compañerismo, pureza de intención y ausencia de contienda; estas mismas cualidades se proyectan luego hacia las relaciones entre comunidades y pueblos.

Vista de esta manera, la expansión geográfica descrita a lo largo de las Tablas del Plan Divino es también un proceso mediante el cual la humanidad entra en relación consigo misma. ¿Cómo podría la unidad entre los pueblos convertirse en una realidad vivida si las personas no atravesaran precisamente las fronteras que las separan? ¿Cómo podría establecerse la paz universal mientras las naciones, culturas y comunidades permanezcan espiritualmente aisladas unas de otras?

El esfuerzo internacional de enseñanza cumple, entonces, un propósito mucho mayor que alcanzar nuevos territorios o aumentar numéricamente una comunidad religiosa. Por medio de él, pueblos que antes estaban separados entran en relación y fraternidad, la diversidad se reúne en unidad sin ser borrada, y las personas y comunidades aprenden a reconocerse como participantes de una sola familia humana.

Así, el Plan Divino puede entenderse en tres niveles inseparables:

Por lo tanto, la difusión mundial de la Fe y el establecimiento de la unidad de la humanidad no son dos objetivos separados. El carácter internacional del Plan forma parte del propio método mediante el cual la unidad de la humanidad ha de convertirse en una realidad vivida.